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Welcome To
St. Mary's Parish
263 Hamilton Street
Southbridge MA
01550-1876
(508) 764-3226
APOSTOLADO MARIANO
ESPIRITUALIDAD Y MISION
INTRODUCCION: NATURALEZA Y FUNDAMENTO DEL CULTO A
LA SANTISIMA VIRGEN MARIA (Vat
II, L.G. VIII)
“El benignísimo y sapientísimo
Dios, queriendo llevar a término la redención del mundo, "cuando
llegó el fin de los tiempos, envió a su Hijo hecho de Mujer...
para que recibiésemos la adopción de hijos" (Gál., 4, 4-5).
"El cual por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación
descendió de los cielos, y se encarnó por obra del Espíritu Santo
de María Virgen"[172]. Este misterio divino de salvación se
nos revela y continúa en la Iglesia, a la que el Señor constituyó
como su Cuerpo y en ella los fieles, unidos a Cristo, su Cabeza, en
comunión con todos sus Santos, deben también venerar la memoria
"en primer lugar, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre
de nuestro Dios y Señor Jesucristo" [173].
“Mientras que la Iglesia en la
Beatísima Virgen ya llegó a la perfección, por la que se presenta
sin mancha ni arruga, (cf. Ef., 5, 27), los fieles, en cambio, aún
se esfuerzan en crecer en la santidad venciendo el pecado: y por eso
levantan sus ojos hacia María, que brilla ante toda la comunidad de
los elegidos como modelo de virtudes. La Iglesia, reflexionando
piadosamente sobre ella y contemplándola a la luz del Verbo hecho
hombre, llena de veneración entra más profundamente en el altísimo
misterio de la Encarnación y se asemeja más y más a su Esposo.
….La Virgen en su vida fue ejemplo de aquel afecto materno, con el
que es necesario estén animados todos los que en la misión apostólica
de la Iglesia cooperan para regenerar a los hombres.”
“María, que por la gracia de Dios, después de su Hijo,
fue exaltada por encima de todos los ángeles y los hombres, en
cuanto que es la Santísima Madre de Dios, que tomó parte en los
misterios de Cristo, con razón es honrada con especial culto por la
Iglesia. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos la
Bienaventurada Virgen es honrada con el título de "Madre de
Dios", a cuyo amparo los fieles en todos sus peligros y
necesidades acuden con sus súplicas[192]. Especialmente desde el
Concilio de Efeso, el culto del pueblo de Dios hacia María creció
admirablemente en la veneración y el amor, en la invocación e
imitación, según las palabras proféticas de ella misma: "Me
llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque hizo en mí
cosas grandes el Poderoso" (Lc., 1, 48).”
Este culto, tal como existió siempre en la Iglesia aunque es
del todo singular, difiere esencialmente del culto de adoración,
que se da al Verbo Encarnado lo mismo que al Padre y al Espíritu
Santo, y lo promueve poderosamente.
El culto a la
Virgen tiene raíces profundas en la Palabra revelada y sólidos
fundamentos en las verdades de la doctrina católica, tales como:
-
-
la singular dignidad de María, Madre del Hijo de Dios y,
por lo mismo, Hija predilecta del Padre y templo del Espíritu
Santo; por tal extraordinaria gracia aventaja con mucho a todas
las demás criaturas, celestiales y terrestres;
-
-
su cooperación incondicional en momentos decisivos de la
obra de la salvación llevada a cabo por su Hijo;
-
-
su santidad, que ya era plena en el momento de su
concepción inmaculada y que, no obstante, fue creciendo más y
más a medida que se adhería a la voluntad del padre y recorría
el camino del sufrimiento, progresando constantemente en fe,
esperanza y caridad;
-
- su misión y el puesto que ocupa, único en el
Pueblo de Dios, del que es al mismo tiempo miembro eminente,
ejemplar acabado y Madre amantísima;
-
- su incesante y eficaz intercesión, mediante la cual,
aun habiendo sido asunta al cielo, sigue mostrándose cercana a
los fieles que la suplican y aun a aquellos que ignoran que
realmente son hijos suyos;
-
- su gloria, en fin, que ennoblece a todo el género
humano, como lo expresó maravillosamente el poeta Dante: «tu
eres aquella que ennobleció tanto la naturaleza humana, que su
Creador no desdeñó convertirse en hechura tuya»…”
“Añadiremos que el culto a la Virgen tiene su razón última
en el designio insondable y libre de Dios, el cual, siendo amor
eterno y divino, lleva a cabo todo según un designio de amor: la amó
y obró en ella maravillas; la amó por sí mismo, la amó por
nosotros; se la dio a sí mismo y nos la dio a nosotros.”
”Pero la misma Iglesia, guiada por el Espíritu Santo y
amaestrada por una experiencia secular, reconoce que también el
culto a la Virgen María, de modo subordinado al culto que rinde al
Salvador y en conexión con él, tiene una gran eficacia pastoral y
constituye una fuerza renovadora de la vida cristiana.”
POR
QUE UN GRUPO APOSTOLICO MARIANO EN NUESTRA PARROQUIA?
1.
Porque todo cristiano por la fuerza del Espíritu está
llamado a conocer, amar y propagar el amor y la devoción por esta
gran Madre que el Señor le dio a Su Esposa, la Iglesia.
2.
Porque toda parroquia
requiere de un grupo que específicamente colabrore en inspirar y
sugerir actividades que permitan dar a conocer a esta Madre, hacerla
amar y celebrarla.
3.
Porque, según lo
enseña San Luis María Grignion de Montfort y lo promueve con sus
palabras y ejemplos el Santo Padre Juan Pablo II, el cristiano también
está llamado a llevar hasta las últimas consecuencias la
consagración bautismal mediante la consagración total a Jesucristo,
por manos de la Santísima Virgen María.
4.
Porque deseamos
formarnos debidamente con respecto a la doctrina mariana que la
Iglesia ha enseñado desde los primeros siglos del cristianismo, y
difundirlas conforme sea posible.
5.
Porque
deseamos que toda la Parroquia, cuyo nombre es Santa María
de la Inmaculada Concepción, esté preparada, de una forma muy
especial, a dar razón de su fe y amor por la Santísima Virgen y le
rinda el culto que ella se merece y la Iglesia debe
darle como a su Madre.
ACTIVIDADES A REALIZAR:
-
-
Reunión semanal para estudiar los documentos de la
Iglesia sobre la Santísima Virgen María y el Tratado de Su
Verdadera Devoción.
-
- Promover
en los hagares y en el templo parroquial el santo rosario como
un gran instrumento para conocer y amar a Jesucristo.
(Particularmente en mayo y octubre).
-
- Colaborar
efectivamente en la celebración de las solemnidades y
principales fiestas marianas que la Liturgia establece.
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